Existen numerosos textos sobre la organización del trabajo y su articulación con la subjetividad, Aubert y Gaulejac (1993) plantean los diferentes modelos de organización del trabajo y el tipo de adhesión que cada uno promueve.
En particular, ponen el énfasis en las organizaciones cuyo principio rector es la excelencia y la figura tipo el manager.
Examinan la organización managerial, en la que se propone un ideal común, sostenido en un conjunto de creencias y principios, tales como la preocupación por la persona, dar el mejor servicio al cliente, la búsqueda de la calidad y la sintonía entre progreso social y económico. En este universo la empresa se afirma como un polo generador de identidad a la par que se debilitan otras referencias sociales.
En esta identidad se le ofrece al trabajador la posibilidad de ser su propio patrón lo cual concluiría en la paradoja de un individuo liberado de toda atadura pero desprovisto de su individualidad. El conflicto entre control y resistencia deja de desplegarse en el escenario de la empresa y pasa a producirse en el interior del sujeto. La adhesión, en este tipo de empresas, consiste en suprimir la distancia taylorista entre el trabajador y la empresa. "El trabajador –dicen- tiene que volverse empresa".
Aubert y Gaulejac, entonces, describen el tipo de organizaciones de la excelencia y el tipo de imperativos que se derivan de ellas, tales como estar motivado, ser el mejor, ser "mi propio patrón", la realización individual. Estas aspiraciones lograrían sustituir la obligatoriedad del trabajo por el amor a la empresa a través de mecanismos no de "hacer hacer" sino de "hacer querer" (2). No obstante, también se preguntan si efectivamente se trataría de amor y concluyen que no , es una sentimiento distinto:el profundo apego.
Por esta vía quedaría estructurado un sistema de creencias que obstaculiza la expresión externa de los conflictos, por lo que la contradicción resultante permanece en el nivel individual. Los autores recogen frases de directivos entre las que se destacan "estás condenado a triunfar", "en esta empresa estás obligado a expresar tu opinión libremente", "¡cuánto más tiempo ganamos, menos tiempo tenemos!". Puede advertirse en esta muestra discursiva la presencia de exigencias paradojales.
Desde marcos teóricos heterogéneos y en diversos campos de aplicación se han estudiado los tipos y efectos de las diversas lógicas contradictorias En general, todos coinciden en que no se trata de órdenes simplemente contradictorias sino que las mismas atrapan al sujeto entre dos afirmaciones que, por un lado, se excluyen mutuamente y, por otro, no pueden resolverse por la sola supresión de uno de los términos.
Resulta elocuente una publicidad gráfica recientemente aparecida cuyo texto dice "en la nueva economía de Internet el temor al fracaso es reemplazado por el pánico al éxito". La ligazón entre éxito –meta a alcanzar- y pánico pone en evidencia un tipo de desarrollo afectivo que impregna la organización del trabajo al tiempo que expresa un bienestar imposible.
Pensar que las organizaciones generan paradojas no es lo mismo que suponer que produzcan patologías tales como esquizofrenia, depresión, etc. La relación entre organización del trabajo y salud mental encuentra en este punto un debate muy interesante. Dejours se ha preguntado si existen trastornos mentales específicos determinados por un trabajo en particular o bien si el trabajo contribuye a la aparición de trastornos mentales que no son específicos.
A la primera pregunta responde negativamente .Entre el estado de descompensación (trastorno mental conocido: esquizofrenia, histeria, depresión, etc.) y el bienestar psíquico existe una zona intermedia en la que aparecen ciertas manifestaciones o perturbaciones que pueden ponerse en relación con el trabajo. Dejours ha optado por denominar a esa zona estado de malestar psíquico, intermedio entre la salud y el trastorno mental.
Es decir, los elementos conjugados son el trabajo, la organización y una zona psíquica de sufrimiento.
Es notable el papel y la importancia que los distintos autores asignan a los mandos medios, quienes serían los que cumplen la función de transmitir las contradicciones organizacionales. Dessors y Molinier (1994) se refieren al management por medio de la mentira según el cual los supervisores funcionan como un engranaje entre los imperativos económicos y los problemas que se plantean en el terreno.
Las mentiras, a las que "justifican" en tanto permitirían llevar a cabo la tarea (promesas de promoción, etc.) aun cuando saben que resultarán incumplibles, disfrazan el hecho de que cada vez exigen más con cada vez menos recursos.
Fuente:Psicomundo. Espacios temáticos: Trabajo y Psicoanálisis. "Redimensión del concepto de estrés a la luz del psicoanalisis. Sebastian Plut.( Extracto)
En particular, ponen el énfasis en las organizaciones cuyo principio rector es la excelencia y la figura tipo el manager.
Examinan la organización managerial, en la que se propone un ideal común, sostenido en un conjunto de creencias y principios, tales como la preocupación por la persona, dar el mejor servicio al cliente, la búsqueda de la calidad y la sintonía entre progreso social y económico. En este universo la empresa se afirma como un polo generador de identidad a la par que se debilitan otras referencias sociales.
En esta identidad se le ofrece al trabajador la posibilidad de ser su propio patrón lo cual concluiría en la paradoja de un individuo liberado de toda atadura pero desprovisto de su individualidad. El conflicto entre control y resistencia deja de desplegarse en el escenario de la empresa y pasa a producirse en el interior del sujeto. La adhesión, en este tipo de empresas, consiste en suprimir la distancia taylorista entre el trabajador y la empresa. "El trabajador –dicen- tiene que volverse empresa".
Aubert y Gaulejac, entonces, describen el tipo de organizaciones de la excelencia y el tipo de imperativos que se derivan de ellas, tales como estar motivado, ser el mejor, ser "mi propio patrón", la realización individual. Estas aspiraciones lograrían sustituir la obligatoriedad del trabajo por el amor a la empresa a través de mecanismos no de "hacer hacer" sino de "hacer querer" (2). No obstante, también se preguntan si efectivamente se trataría de amor y concluyen que no , es una sentimiento distinto:el profundo apego.
Por esta vía quedaría estructurado un sistema de creencias que obstaculiza la expresión externa de los conflictos, por lo que la contradicción resultante permanece en el nivel individual. Los autores recogen frases de directivos entre las que se destacan "estás condenado a triunfar", "en esta empresa estás obligado a expresar tu opinión libremente", "¡cuánto más tiempo ganamos, menos tiempo tenemos!". Puede advertirse en esta muestra discursiva la presencia de exigencias paradojales.
Desde marcos teóricos heterogéneos y en diversos campos de aplicación se han estudiado los tipos y efectos de las diversas lógicas contradictorias En general, todos coinciden en que no se trata de órdenes simplemente contradictorias sino que las mismas atrapan al sujeto entre dos afirmaciones que, por un lado, se excluyen mutuamente y, por otro, no pueden resolverse por la sola supresión de uno de los términos.
Resulta elocuente una publicidad gráfica recientemente aparecida cuyo texto dice "en la nueva economía de Internet el temor al fracaso es reemplazado por el pánico al éxito". La ligazón entre éxito –meta a alcanzar- y pánico pone en evidencia un tipo de desarrollo afectivo que impregna la organización del trabajo al tiempo que expresa un bienestar imposible.
Pensar que las organizaciones generan paradojas no es lo mismo que suponer que produzcan patologías tales como esquizofrenia, depresión, etc. La relación entre organización del trabajo y salud mental encuentra en este punto un debate muy interesante. Dejours se ha preguntado si existen trastornos mentales específicos determinados por un trabajo en particular o bien si el trabajo contribuye a la aparición de trastornos mentales que no son específicos.
A la primera pregunta responde negativamente .Entre el estado de descompensación (trastorno mental conocido: esquizofrenia, histeria, depresión, etc.) y el bienestar psíquico existe una zona intermedia en la que aparecen ciertas manifestaciones o perturbaciones que pueden ponerse en relación con el trabajo. Dejours ha optado por denominar a esa zona estado de malestar psíquico, intermedio entre la salud y el trastorno mental.
Es decir, los elementos conjugados son el trabajo, la organización y una zona psíquica de sufrimiento.
Es notable el papel y la importancia que los distintos autores asignan a los mandos medios, quienes serían los que cumplen la función de transmitir las contradicciones organizacionales. Dessors y Molinier (1994) se refieren al management por medio de la mentira según el cual los supervisores funcionan como un engranaje entre los imperativos económicos y los problemas que se plantean en el terreno.
Las mentiras, a las que "justifican" en tanto permitirían llevar a cabo la tarea (promesas de promoción, etc.) aun cuando saben que resultarán incumplibles, disfrazan el hecho de que cada vez exigen más con cada vez menos recursos.
Fuente:Psicomundo. Espacios temáticos: Trabajo y Psicoanálisis. "Redimensión del concepto de estrés a la luz del psicoanalisis. Sebastian Plut.( Extracto)
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